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Más información sobre la transparencia de la IALas salamandras comunes suelen dejarse ver después de la lluvia, aunque quizá ya estuvieran cerca. Descubre dónde se refugian y cómo ayudarlas en el jardín.
Las salamandras comunes (Salamandra salamandra) suelen permanecer ocultas cuando hace tiempo seco, por ejemplo, bajo madera muerta, entre raíces o en grietas protegidas. La lluvia y unas condiciones húmedas y suficientemente cálidas pueden animarlas a salir de sus refugios para buscar alimento. Por tanto, si ves una después de un chaparrón, no tiene por qué haber llegado justo entonces: quizá ya estaba cerca. En el jardín, lo más útil es conservar rincones húmedos y tranquilos donde puedan refugiarse y actuar con cuidado. Si ves una salamandra, obsérvala sin tocarla ni abrir su escondite.
La piel de los anfibios es permeable y desempeña un papel importante en su equilibrio hídrico. Por eso, las salamandras comunes necesitan condiciones húmedas. Cuando el tiempo es seco, pueden pasar mucho tiempo en refugios protegidos en lugar de desplazarse a la vista por el suelo. La Oficina Federal Alemana para la Conservación de la Naturaleza describe a los ejemplares adultos como especialmente activos cuando la humedad relativa del aire alcanza al menos el 85 %. Este valor corresponde al contexto del proyecto en el bosque de Turingia; no es un umbral que permita predecir con seguridad el comportamiento de un ejemplar concreto en un jardín.
Por la noche y durante la lluvia o justo después, las condiciones a ras de suelo cambian: la hojarasca y la madera se humedecen y el aire cerca del suelo puede ser menos seco. Esto puede facilitar que la salamandra se mueva fuera de su refugio. Según la Asociación Bávara para la Protección de las Aves y la Naturaleza (LBV), las salamandras comunes buscan alimento sobre todo durante la lluvia e inmediatamente después. La Sociedad Alemana de Herpetología y Terrariofilia (DGHT) señala que la lluvia con temperaturas superiores a 8 °C es una condición típica para que los animales salgan de sus escondites. Son descripciones generales, no una garantía: también influyen el tiempo, el hábitat local y las diferencias entre individuos.
Así que la lluvia no hace que las salamandras aparezcan de repente. Lo que hace es cambiar las condiciones y aumentar la probabilidad de que se dejen ver. Si encuentras una salamandra una tarde húmeda, eso por sí solo no indica dónde estaba durante el día. Sin embargo, es razonable pensar que hay un refugio adecuado cerca.
Los refugios habituales les ofrecen humedad y protección a la vez. Entre ellos figuran la madera muerta caída, la hojarasca, las zonas de raíces, las cavidades del suelo y las grietas entre piedras. También se mencionan las galerías de pequeños mamíferos. En esos lugares, el animal está menos expuesto al aire seco y a las molestias directas. Desde fuera, normalmente no es posible saber qué estructura está utilizando.
Esto explica por qué un jardín muy ordenado no es necesariamente un buen hábitat para esta especie. Si se retiran todas las ramas, los montones de hojas y las piedras, o se remodelan con frecuencia las zonas de raíces, desaparecen posibles refugios. La madera muerta no es simplemente «desperdicio»: en los bosques con una estructura diversa forma parte de los refugios húmedos que pueden necesitar las salamandras comunes. Un jardín también puede ofrecer escondites adecuados. La LBV indica que la especie puede aparecer en jardines particulares, pueblos y parques urbanos si dispone de refugios húmedos apropiados. Esto no significa que vaya a instalarse en cualquier jardín ni que un montón de piedras vaya a atraerla por sí solo.
No hace falta crear un jardín especial para salamandras. Es más útil conservar con cuidado las estructuras que ya hay y evitar cambiar constantemente las zonas de refugio.
Si el diseño de tu jardín lo permite, deja una pequeña zona con ramas caídas u otra madera muerta. Es importante no levantar ni cambiar de sitio esas estructuras con frecuencia, sobre todo si sospechas que hay un animal dentro o debajo. Según la información sobre la especie publicada por la BfN y la LBV, la madera muerta puede ofrecer refugios; esto no demuestra que exista una disposición o un tamaño concretos capaces de atraer con seguridad a una salamandra común.
Una capa de hojas y las zonas de raíces protegidas pueden servir de refugio. Por eso, puedes dejar la hojarasca en un rincón tranquilo del jardín en vez de despejar por completo todas las superficies. Al mover hojas, ramas o piedras, evita meter la mano a ciegas en posibles cavidades. Si vas a cuidar una de estas zonas, trabaja con cuidado y no remuevas el suelo sin necesidad.
Las grietas entre piedras y otras cavidades protegidas son algunos de los tipos de refugio conocidos. No desmontes las estructuras existentes sin motivo. Un nuevo diseño puede crear cavidades adicionales, pero la información disponible sobre la especie no demuestra que una construcción casera concreta sea adecuada para las salamandras comunes. Considera estas medidas como una forma general de conservar la estructura del jardín, no como una garantía de que la especie vaya a instalarse allí.
Si aparece una salamandra común en un camino o en el jardín, mantén la distancia y deja que siga su camino. No levantes al animal ni los posibles refugios para hacerle una foto. Así evitarás molestias innecesarias y reducirás el riesgo de transmitir patógenos entre hábitats. La LBV destaca especialmente el hongo quítrido Batrachochytrium salamandrivorans (Bsal), que puede poner en peligro a las salamandras comunes.
Si visitas distintos hábitats de anfibios, no traslades sin más la tierra y la humedad adheridas al calzado y a las herramientas. Para consultar indicaciones concretas de limpieza y desinfección, la LBV remite al uso de una solución de alcohol al 70 %. Sigue sus instrucciones precisas y no la apliques sobre los animales. Para el mantenimiento habitual del jardín, lo más importante es no tocar las salamandras y no usar sin comprobarlo en otro hábitat húmedo de anfibios el equipo que hayas utilizado en uno.
Las salamandras comunes no están activas solo en primavera. La DGHT describe, además de un periodo de actividad primaveral, otro máximo de actividad entre septiembre y noviembre. Por tanto, el otoño no es necesariamente una época en la que los animales se limiten a descansar. La LBV también menciona desplazamientos hacia refugios invernales sin heladas, como cavidades protegidas. Esto puede explicar por qué las salamandras comunes vuelven a verse con más frecuencia en otoño. No significa que debas esperar encontrar una cada vez que llueva o en cualquier jardín.
Con tiempo húmedo, las salamandras comunes buscan, entre otras presas, babosas, gusanos, arañas e insectos. La DGHT describe su búsqueda de alimento en condiciones lluviosas; la LBV menciona presas como caracoles, insectos y arañas. Esta información ayuda a entender por qué una noche húmeda puede facilitar el movimiento y coincidir con la búsqueda de alimento. No es motivo para dar de comer a los animales deliberadamente.
| Situación o estructura | Qué se sabe | Qué puedes hacer en el jardín |
|---|---|---|
| Tiempo seco y horas del día | Las salamandras comunes suelen permanecer ocultas, por ejemplo, bajo madera muerta o entre raíces. | Conserva las zonas tranquilas y protegidas y no las abras sin necesidad. |
| Lluvia y noches húmedas | Los animales pueden estar más activos y dejarse ver durante la lluvia o poco después. La DGHT señala la lluvia con temperaturas superiores a 8 °C como una condición típica. | Si ves alguna, presta atención al caminar, mantén la distancia y no la traslades. |
| Madera muerta, hojarasca y grietas entre piedras | Se describen como posibles refugios. | Conserva las estructuras adecuadas que ya haya en un rincón del jardín y cuídalas con delicadeza. |
| Otoño | Puede haber otro periodo de actividad entre septiembre y noviembre; los animales también buscan refugios invernales sin heladas. | En otoño, no des por hecho que todos los animales ya están inactivos; trabaja con cuidado en el jardín. |
La tabla resume información general. No permite predecir si las salamandras comunes utilizan un jardín concreto.
No. Un jardín con madera muerta u hojarasca puede ofrecer refugios, pero eso no significa que haya salamandras comunes en él. La LBV menciona los jardines particulares como posibles hábitats cuando hay refugios húmedos disponibles. La información de la BfN sobre hábitat y larvas se refiere sobre todo a entornos forestales con una estructura diversa y a arroyos de cabecera; no se puede aplicar tal cual a cualquier jardín.
No necesariamente. Es posible que el animal estuviera oculto cerca, pero un solo avistamiento no permite determinar la distancia exacta ni localizar el refugio. Por eso, no abras montones de madera o piedras para buscarlo.
Las recomendaciones citadas insisten en no tocar a los animales. Observa la situación desde cierta distancia y evita cogerla para hacerle una foto o por curiosidad. Las fuentes aquí citadas no ofrecen instrucciones generales para intervenir en un caso concreto de peligro; por tanto, no se debe inventar una regla universal para todas las situaciones.
La ficha del proyecto de la BfN indica que los ejemplares adultos están activos con una humedad relativa del aire de al menos el 85 %. No es un umbral práctico que pueda trasladarse sin más a cualquier situación local. Para quienes tienen jardín, la conclusión más fiable es que son importantes los refugios húmedos y protegidos; una medición aislada no permite predecir con seguridad si un animal estará activo.
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Last updated: 14/10/2026. Corrections can be reported via the feedback form.